Para dejar de decidir a ciegas
El problema casi nunca es que falten datos: es que están en cinco lugares y nadie confía en el reporte del otro. Un tablero bien hecho no es bonito, es la versión única de la verdad.
Ventas, cobranza, inventario y operación en un tablero que se actualiza solo. Sin que nadie exporte nada los lunes.
Que te avise cuando la cobranza se atrasa o un producto se está quedando sin inventario. La gráfica la ves cuando tienes tiempo; la alerta llega cuando importa.
Se conecta a tu base de datos, tu punto de venta o tu facturación. Si el tablero depende de que alguien pegue datos, ya nació muerto.
Comparar contra el mes pasado y contra el año pasado es lo que convierte un número en una decisión.
Publicamos precios porque preguntar y que te digan «depende» hace perder el tiempo de los dos. Son precios de arranque de verdad: la idea es que puedas probar con nosotros sin arriesgar un presupuesto grande, y que la mensualidad se sostenga sola con lo que te devuelve.
una fuente de datos, hasta 8 indicadores, y te enseñamos a leerlo
otro sistema, otra sucursal u otra línea de negocio
que siga corriendo y cambie cuando cambie el negocio
Depende de tus datos y de quién los va a ver, no de la moda. Looker Studio sale gratis y alcanza para mucho; Power BI conviene si ya pagas Microsoft 365. Y a veces lo correcto es un tablero propio en tu sitio, sin licencias. Te decimos cuál te sirve antes de cotizar.
Sirve para empezar, pero el objetivo es salir de ahí. Mientras el dato viva en un archivo que alguien edita a mano, el tablero va a estar mal tarde o temprano. La primera etapa suele ser justo mover eso a una base.
El primer tablero útil, de dos a cuatro semanas. Lo que tarda no es la gráfica: es acordar qué significa cada número, y esa conversación es la mitad del valor del proyecto.
Sí, y es como más se usa: el dueño lo revisa desde el teléfono. Se diseña pensando en eso, no en una pantalla de junta.