Lo que no cabe en un SaaS
Compraste un sistema, hace el 80% y el 20% que falta lo hacen a mano tres personas. O tienes dos programas que no se hablan y alguien en medio copiando de uno al otro. Eso es lo que se resuelve a la medida: no cambiarte de sistema, construir la pieza que falta — y que después sea tuya.
Tres sistemas nuestros, en producción, cobrando
No hay portafolio de pantallazos: hay productos operando. Timbre y Corre timbra CFDI desde una foto por WhatsApp; Sí Resuelve reparte trabajos a cuadrillas y cobra comisión; CubreYa cotiza fianzas y créditos con las reglas de ley por dentro. Los tres los construimos y los tres los puedes abrir ahora.
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SAT (timbrado, descarga masiva de CFDI, validación de RFC), bancos y pasarelas de pago, WhatsApp Cloud API, Facebook y Google. Cuando algo no tiene API se resuelve por otro lado, y cuando el proveedor se cae —el SAT se cae seguido— el sistema lo distingue de un error tuyo en vez de dejarte adivinando.
Tarifas, comisiones, escalones de precio, tablas de ISR, topes de ley, intereses. Es donde una hoja de cálculo compartida empieza a costar dinero: dos personas con dos versiones, y un cobro mal hecho que nadie detectó. Las reglas se codifican una vez y quedan iguales para todos.
Un modelo que lee un ticket y timbra la factura; que clasifica el mensaje de un cliente y le asigna el proveedor correcto; que revisa y avisa. La diferencia con un chatbot es que aquí el modelo tiene herramientas y hace la operación — con candados para que no invente lo que no sabe.
La pantalla donde tu gente trabaja de verdad: buscar, corregir, autorizar, dar seguimiento, exportar. Suele ser lo que ningún sistema comprado hace como tú lo necesitas, y lo que más horas devuelve al día siguiente de entregarse.
Procesos que mastican millones de registros al mes: conciliar movimientos contra varios proveedores, cuadrar depósitos, partir archivos, cerrar el día. Lo hacemos hoy para una empresa de transporte urbano, con sus números cerrando cada mañana antes de que alguien llegue.
Todo lo que corre solo reporta si no corrió. Es la parte que casi nadie cotiza y la que decide si el sistema sirve a los seis meses: un proceso automático que se rompe sin avisar es peor que no tenerlo, porque nadie se enteró de que llevas tres semanas con datos incompletos.
Publicamos precios porque preguntar y que te digan «depende» hace perder el tiempo de los dos. Son precios de arranque de verdad: la idea es que puedas probar con nosotros sin arriesgar un presupuesto grande, y que la mensualidad se sostenga sola con lo que te devuelve.
Salimos con el proceso dibujado, qué se puede y qué no, y el precio cerrado por escrito. Si conviene más un sistema que ya existe, te lo decimos ahí.
Una integración, un motor de cálculo, un panel. Se entrega funcionando en 2 a 4 semanas y se cobra por avance, no todo por delante.
Se parte en entregas de 2 a 4 semanas, cada una útil por sí sola. Así ves resultado desde la primera y puedes parar cuando quieras sin quedarte con nada a medias.
Que avise si algo no corrió, y arreglarlo. Sin esto, lo demás es una bomba de tiempo.
Tuyo. Se entrega el repositorio completo con instrucciones para desplegarlo, y las cuentas de nube quedan a tu nombre. Si mañana quieres a otro que le siga, puede — es a propósito: el software que solo nosotros podemos mantener te tiene amarrado, y eso no es un cliente, es un rehén.
Casi siempre conviene el que ya existe, y así te lo vamos a decir en el diagnóstico. A la medida se justifica en tres casos: cuando tu proceso es tu ventaja y meterlo en un molde te la quita; cuando lo que necesitas es el pegamento entre dos sistemas; o cuando las licencias por usuario ya cuestan más que construirlo.
La primera entrega útil, entre dos y cuatro semanas. Trabajamos por fases donde cada una sirve sola, en vez de seis meses de nada y un lanzamiento. Los proyectos que mueren son los que no entregaron nada hasta el mes cinco.
Es el miedo correcto, y por eso se cobra por avance entregado y el código se sube a TU repositorio desde el primer día. En cualquier momento tienes lo que ya está hecho, funcionando y en tus manos, sin depender de que contestemos.
Python en AWS (Lambda, DynamoDB, S3) para lo que corre solo, Next.js para lo que se ve, Postgres cuando hay que consultar en serio, y modelos de Claude donde el trabajo es leer o decidir. Herramientas estándar, a propósito: son las que cualquier desarrollador puede tomar después.
Las dos, y el trabajo es distinto. En una empresa chica lo que urge suele ser una pieza de $8,000 que devuelve diez horas a la semana. En una grande, normalmente es conectar sistemas que ya existen y que nadie quiere tocar.